domingo, 30 de enero de 2011

ARQUITECTOS SIN DIPLOMA.


Estamos acostumbrados a ver nidos de Hornero por doquier; la singularidad de éste es que lo construyeron en una ventana del ‘piso de abajo’,en el edificio en que vivo.Tener el nido “ahí” hizo que las fotos se fueran acumulando hasta terminar con casi 600 capturas, de ahí surge este registro.
Todo comenzó con la intención de tener registrada esa curiosidad que tuve la fortuna de presenciar a diario. La fui compartiendo con mi familia y algunos amigos y siempre, por toda respuesta, me encontré con caras de asombro.
Terminado el nido, creí que estaría bueno poner las fotos en línea para compartirlas con ustedes, principalmente con quienes de ustedes tengan gurises ( niños ) en el entorno; así que aquí están, espero que les guste.



Visto lo anterior, sólo cabe hacer alguna acotación:
*Primera y fundamental, no soy fotógrafo (tan sólo“saco” alguna foto). 
*Segunda, lo construyeron entre fines de septiembre y el 30 de noviembre.
*Tercera, trabajan de 8 a 10 horas diarias.
* Cuarta,los domingos no trabajan!!!! Ninguno de los dos!!!!! si alguien sabe por qué, agradezco que me desasnen. 
*Quinta, es fascinante verlos moverse, es increíble el trabajo que hacen… sin manos!!!! Cómo laburan!!!(trabajan).

Daniel Carbajal Solsona, Uruguay.

http://carbajal.com.uy/horneros-urbanos/


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El hornero habita en toda Sur América, su nombre científico es Furnarius Leucopus. En las distintas regiones se lo conoce como : tiluchi, chilalo, casero, caserito, alonsito y albañil.
Su plumaje no es vistoso y su canto no es especialmente armonioso. Se distingue por su laboriosidad y la especial construcción de su nido. 

EL CANTO DEL HORNERO

MANUEL BENITEZ CARRASCO. ( ANDALUZ, 1922 - 1999 )

EL PERRO RENGO


Con una pata colgando,
despojo de una pedrada,
pasó el perro por mi lado,
un perro de pobre casta.
Uno de esos callejeros,
pobres de sangre y estampa.
Nacen en cualquier rincón,
de perras tristes y flacas,
destinados a comer
basuras de plaza en plaza.
Cuando pequeños, qué finos
y ágiles son en la infancia,
baloncitos de peluche,
tibios borlones de lana,
los miman, los acurrucan,
los sacan al sol, les cantan.
Cuando mayores, al tiempo
que ven que se fue la gracia,
los dejan a su ventura,
mendigos de casa en casa,
sus hambres por los rincones
y su sed sobre las charcas.
Qué tristes ojos que tienen,
que recóndita mirada
como si en ella pusieran
su dolor a media asta.
Y se mueren de tristeza
a la sombra de una tapia,
si es que un lazo no les da
una muerte anticipada.
Yo le llamo: psss, psss, psss.
Todo orejas asustadas,
todo hociquito curioso,
todo sed, hambre y nostalgia,
el perro escucha mi voz,
olfatea mis palabras
como esperando o temiendo
pan, caricias...   o pedradas,
no en vano lleva marcado
un mal recuerdo en su pata.
Lo vuelvo a llamar: psss, psss.
Dócil a medias avanza
moviendo el rabo con miedo
y las orejitas gachas.
Chasco los dedos; le digo:
"ven aquí, no te hago nada,
vamos, vamos, ven aquí".
Y adiós la desconfianza.
Que ya se tiende a mis pies,
a tiernos aullidos habla,
ladra para hablar más fuerte,
salta, gira; gira, salta;
llora, ríe; ríe, llora;
lengua, orejas, ojos, patas
y el rabo es un incansable
abanico de palabras.
Es su alegría tan grande
que más que hablarme, me canta.
"¿Qué piedra te dejó cojo?
Sí, sí, sí, malhaya".
El perro me entiende; sabe
que maldigo la pedrada,
aquella pedrada dura
que le destrozó la pata
y él, con el rabo, me dice
que me agradece la lástima.
"Pero tú no te preocupes,
ya no ha de faltarte nada.
Yo también soy callejero,
aunque de distintas plazas
y a patita coja y triste
voy de jornada en jornada.
Las piedras que me tiraron
me dejaron coja el alma.
Entre basuras de tierra
tengo mi pan y mi almohada.
Vamos, pues, perrito mío,
vamos, anda que te anda,
con nuestra cojera a cuestas,
con nuestra tristeza en andas,
yo por mis calles oscuras,
tú por tus calles calladas,
tú la pedrada en el cuerpo,
yo la pedrada en el alma
y cuando mueras, amigo,
yo te enterraré en mi casa
bajo un letrero: «aquí yace
un amigo de mi infancia».
Y en el cielo de los perros,
pan tierno y carne mechada,
te regalará San Roque
una muleta de plata.
Compañeros, si los hay,
amigos donde los haya,
mi perro y yo por la vida:
pan pobre, rica compaña.


Era joven y era viejo;
por más que yo lo cuidaba,
el tiempo malo pasado
lo dejó medio sin alma.
Y fueron muchas las hambres,
mucho peso en sus tres patas
y una mañana, en el huerto,
debajo de mi ventana,
lo encontré tendido, frío,
como una piedra mojada,
un duro musgo de pelo,
con el rocío brillaba.
Ya estaba mi pobre perro
muerto de las cuatro patas.
Hacia el cielo de los perros
se fue, anda que te anda,
las orejas de relente
y el hociquillo de escarcha.
Portero y dueño del cielo
San Roque en la puerta estaba:
ortopédico de mimos,
cirujano de palabras,
bien surtido de intercambios
con que curar viejas taras.
"Para ti...   un rabo de oro;
para ti...   un ojo de ámbar;
tú...   tus orejas de nieve;
tú...   tus colmillos de escarcha.
Y tú, -mi perro reía-,
tú...  tu muleta de plata".
Ahora ya sé por qué está
la noche agujereada:
¿Estrellas...   luceros...?  No,
es mi perro cuando anda...
con la muleta va haciendo
agujeritos de plata.


viernes, 28 de enero de 2011

EL INCONFUNDIBLE, MACHADO.

Antonio Machado


A un naranjo y a un limonero




Naranjo en maceta, ¡qué triste es tu suerte! 
Medrosas tiritan tus hojas menguadas. 
Naranjo en la corte, ¡qué pena da verte 
con tus naranjitas secas y arrugadas!. 

Pobre limonero de fruto amarillo 
cual pomo pulido de pálida cera, 
¡qué pena mirarte, mísero arbolillo 
criado en mezquino tonel de madera! 

De los claros bosques de la Andalucía, 
¿quién os trajo a esta castellana tierra 
que barren los vientos de la adusta sierra, 
hijos de los campos de la tierra mía? 

¡Gloria de los huertos, árbol limonero, 
que enciendes los frutos de pálido oro, 
y alumbras del negro cipresal austero 
las quietas plegarias erguidas en coro; 

y fresco naranjo del patio querido, 
del campo risueño y el huerto soñado, 
siempre en mi recuerdo maduro o florido 
de frondas y aromas y frutos cargado!




Poemas de Antonio Machado


Poemas del Alma


martes, 21 de diciembre de 2010

DE UN POETA A OTRO

Horacio Ferrer (derecha) con Astor Piazzolla.
 El 2 de junio de 1933, nace en Montevideo, Uruguay, Horacio Ferrer, autor de poemas y letras de tango.

Se hace famoso por los tangos realizados con Astor Piazzolla, como "Balada para un loco" y "Chiquilín de Bachín".

Datos y fotografía de Wikipedia.

A este exquisito poeta, otro exquisito, le dedica el siguiente poema:


No lo hagas Ferrer!

Autor: Dr. Carlos Alberto Giangrante, médico, agudo observador de la vida, prosista y poeta argentino.

Los poetas no mienten,...
es que ven las verdades
partiendo desde el fin...
Encuadernan la Historia
con palabras aladas
y riman transparencias
al saberlas decir...

Por eso...es que nosotros...
peregrinos al paso...
te pedimos : “- ¡No lo hagas...
ni aunque sean las seis...
Que tu voz de profeta
no sea de presagio
para que sigas siendo
nuestro Horacio Ferrer!”

Te pedimos que cuando el reloj de partida
ponga agujas en línea activando tu andén...
entiendas que es temprano...que no esfumes tu vida
ni al son de campanadas silenciadas de a seis !...